Publicado: 27 de Diciembre de 2018

Los excesos de comida, como todo, no son buenos para la salud, y mucho menos para la bucodental. Las navidades, son época de esto, de excesos de comida, bebida e incluso familia. Días de reuniones, siempre en torno a una mesa y con cientos de sabores, mayoritariamente dulces, y horas de sobremesa. Y casi ninguna de estas cosas es beneficiosa para la salud dental, las bebidas navideñas, llenas de gas, calorías vacías, azúcares e incluso alcohol dañan las piezas dentales igual o más que la comida, ya que tras estas si que solemos lavar los dientes, pero, tras consumir bebida, a pesar de ser azucarada, no tomamos estas medidas. Además de esto, las bebidas, incluso las que no son frías, por ser normalmente ácidas (como el vino, la cerveza o gran parte de los refrescos), aumentan la sensación de sensibilidad dental, causando grandes molestias que pueden incluso arruinar una comida. Además de esto, la alta concentración de azúcar en la comida navideña, (calórica, llena de frutas confitadas, hidratos, y sobre todo los dulces de sobremesa) unido al tiempo que se está en cada reunión, en las que no tenemos el hábito de levantarnos para lavarnos los dientes tras terminar de comer, porque esto se puede alargar durante bastante tiempo, y más si tras esto consumimos bebidas, hace que el azúcar y resto de comidas estén en nuestra boca más del tiempo recomendado, apareciendo así problemas que van desde el mal olor, hasta caries o más graves como la enfermedad periodontal. Otro de los problemas con el que nos enfrentamos en navidad es la rotura de piezas dentales, sobre todo las delanteras, al intentar romper alimentos más duros, como los turrones, piezas de marisco, frutos secos o incluso algunas carnes más duras. Esto, puede pasar tanto en piezas propias, como en carillas y a parte del problema estético que causan, pueden hacer aparecer dolor y, que sea difícil comer, y sobre todo masticar, hasta que no se solucione del todo el problema. Es por ello que, la mejor defensa es la prevención, y por ello se debe visitar al dentista antes de empezar las fiestas, para que diagnostique posibles problemas y los solucione antes de empezar la época navideña. Si por cualquier motivo no se ha podido ir, comer con cabeza y una estricta limpieza dental, con lavados a fondo tras cada comida, la utilización de flúor y seda dental para acabar con todos los restos que puedan quedar, sobre todo tras las cenas y antes de ir a dormir, ya que la noche es el mejor caldo de cultivo para que aparezcan futuros problemas bucodentales. Además, como último consejo sanitario a pesar de que en las fiestas, tradicionalmente aumenta el consumo de tabaco, como propósito de año nuevo, es el momento perfecto para abandonar este hábito que ennegrece los dientes, daña la salud y el bolsillo.