Publicado: 22 de Diciembre de 2018

Todos el mundo piensa que las navidades solo pasan factura a los bolsillos y la báscula pero, en realidad son mucho más peligrosas de lo que creemos. Las comilonas, desde las cenas de empresa, hasta el día de Reyes, cuando cerramos las vacaciones con el tradicional Roscón de Reyes, están cargados de alimentos procesados, ricos en azúcares y con gran cantidad de calorías. Y, este suplemento extra de azúcar a nuestras dietas puede ser el causante directo de la aparición de nuevas caries, que, si no se tratan a tiempo, pueden conllevar a la perdida de piezas dentales, o la necesidad de realizar endodoncias. Uno de los alimentos que más comemos en estas fechas, y con más número de calorías, es el turrón, de cuyas variedades hay que ver cual es el que más azúcar lleva. Desde el duro, que tiene el peligro extra de poder romper piezas dentales a los de chocolate con frutos secos, que además de tener, también poder romper piezas dentales, juega con la baza de que sus restos se pueden quedar durante demasiado tiempo entre los dientes, necesitando una limpieza más a fondo de las que normalmente realizamos. Además, el blando, que, aporta una cantidad extra, por ser frutos secos machacados, acompañados de edulcorantes como la miel, gracias a la textura pegajosa son difíciles de retirar de los dientes, además, de quedarse en cualquiera de los recovecos que tenemos en la boca, creando un ecosistema perfecto para la aparición de bacterias que causan problemas como el mal aliento y las caries. Es por ello que, nuestro consejo es no abusar de estos alimentos, aunque, entendiendo que es época de tomarlos, aconsejamos tener una limpieza extrema en la boca, utilizando en cada lavado, además del cepillado dental, enjuague bucal en todas las comidas, y, una vez al día, limpiar todos los espacios bucodentales con hilo dental, y una vez pasado el período festivo, es una época clave para, empezar el año con una buena limpieza dental.